La
pedagogía ha penetrado al campo de las mediaciones con lo cual cambia su
significado tradicional y transforma las relaciones estado-sociedad civil. Es
dispositivo de control. Los cambios en la producción y en el consumo económico
y cultural, en la estructura misma de la interacción social han planteado
también un cambio en las mediaciones de la pedagogía. Esta visión, aplicada a
la modernidad muestra que el- maestro ya no es la única forma bajo la cual se
nos presenta la pedagogía, ella controla la vida social e individual de los
sujetos y reproduce el poder, como dispositivo pedagógico.
En
Colombia las políticas educativas en lo regulativo (formación) y en lo
instruccional (conocimiento), se han alimentado del conductismo, la eficiencia,
el rendimiento, las habilidades fragmentadas y su énfasis en los métodos de
aprendizaje no han permitido un acceso, ni mucho menos un posicionamiento
frente a estos nuevos dispositivos. Las reformas curriculares se han quedado
en lo regulativo y no han profundizado en los saberes y disciplinas para
superar el asignaturismo.
En
esta concepción no cuenta la buena o mala voluntad del profesor, él está
atrapado en el gran aparato enunciador y lo único que puede hacer es denunciar
su condición y señalar como las nuevas tecnologías de la comunicación y la
información tienden a remplazarlo. El docente como trabajador de la cultura
, está sometido a las reglas de la división del trabajo y queda subordinado a la economía y a la política. Pensar la formación pedagógica del docente no es posible si estas no se enmarcan en las políticas de las agencias internacionales y nacionales más allá de las intenciones individuales o colectivas de los docentes. Triple función se asigna a la pedagogía desde esta perspectiva: integrar docencia-investigación-formación. Posicionarse críticamente frente a las políticas del estado y transformar la cultura institucional vigente.

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